¿QUÉ SIGNIFICA SER UN BUEN PROFESOR?
Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido estudiantes. Y
durante esa etapa nos hemos encontrado con multitud de profesores, y de entre
ellos con algunos que destacaban por su capacidad. Pero, ¿cuáles son las
cualidades que hacen a alguien ser un buen profesor? Esta pregunta han tratado
de resolverla los psicólogos educativos durante mucho tiempo, y en este
artículo vamos a hablar sobre las conclusiones a las que han llegado.
Antes de empezar a hablar de las cualidades para ser un buen profesor,
es necesario comentar que estamos ante una de las profesiones más complejas.
Los procesos educativos y de instrucción requieren de inteligencia y precisión,
el simple hecho de conocerlos y saber actuar con ellos ya es una tarea difícil.
Y un maestro no se encuentra únicamente con este problema, a parte tiene que
saber tratar con los estudiantes y sus condiciones individuales.
CUALIDADES PARA SER UN BUEN PROFESOR
Los estudios han demostrado que la calidad educativa aumenta cuando el
profesor cumple los siguientes aspectos:
·
Competencia en la materia:
es esencial que el profesor tenga un buen dominio de la materia que va
a enseñar. Por supuesto, este conocimiento supone conocer más que los términos,
hechos y conceptos. También es necesario una buena organización e interrelación
de las ideas. Y es imprescindible que el profesor sea capaz de debatir sobre
todos los aspectos de la materia y extrapolar los conocimientos a otras áreas.
·
Estrategias de instrucción:
para lograr una buena instrucción hay que aplicar las estrategias
apropiadas. Hoy en día se considera que las estrategias más óptimas son las de
carácter constructivista. En ellas, se ve al alumno como un pequeño teórico que
construye su mundo, por lo tanto la estrategia a seguir es estimular al alumno
para que explore, descubra el conocimiento y piense con sentido crítico.
·
Establecimiento de objetivos y planificación
educativa:
los maestros eficaces no
improvisan sus clases. Establecen objetivos complejos para la enseñanza y crean
planes para lograrlos. Una buena planificación lleva un gran trabajo y mucho
tiempo. Pero gracias a esto se logra convertir el aprendizaje en un reto y una
actividad interesante.
·
Prácticas adecuadas al desarrollo:
los estudiantes a medida que crecen cambian su manera de aprender y de
enfrentarse a las dificultades. Por lo tanto, es necesario que los maestros
conozcan las diferentes etapas del desarrollo infantil, de manera que se
encuentren en disposición de elaborar los materiales de instrucción en función
del nivel de desarrollo.
·
Habilidades de control de aula:
una característica importante del profesor eficaz es que mira al aula
como un todo, trabajando en equipo y orientado a las tareas. Para conseguir
esto, el maestro es bueno que el maestro cuente con una serie de habilidades,
como definir reglas, organizar los grupos, supervisar las tareas, controlar la
mala conducta, etc. Un control muy disciplinario o muy laxo tiene consecuencias
muy negativas en la enseñanza; es necesario lograr un ambiente democrático y
cohesionado.
·
Habilidades de motivación:
si los estudiantes no tienen la motivación necesaria, la calidad del
aprendizaje será muy reducida. Por ello, es positivo que el maestro cuente con
estrategias para estimular el interés por la materia. En este sentido, los
profesores eficaces convierten las tareas educativas en actividades creativas y
estimulantes que mejoran la calidad educativa.
·
Habilidades de comunicación:
ser maestro va ligado a la implicación en debates y ponencias, por lo
tanto es necesaria la oratoria. Un buen profesor no tiene problema paras
adaptar su nivel de expresión a las características del receptor. Hablamos de
una comunicación que no solo está dirigida a los alumnos, también al resto de
la comunidad escolar.
·
Reconocimiento de las diferencias individuales:
ningún estudiante es idéntico a otro, cada uno tiene sus cualidades y
su perfil de aprendizaje. Ser un buen profesor implica tener habilidades para
reconocer esas diferencias individuales. Y no solo eso, también es necesario
que adecue su instrucción de manera individualizada a cada alumno.
·
Trabajo eficaz con contextos culturales
diversos:
en la actualidad, debido a la globalización, es normal encontrar un
aula muy diversa en lo cultural. Por ello, entre las competencias que demanda
el puesto de profesor está la de conocer las peculiaridades culturales de sus
alumnos, de manera que solo interaccionen para bien en el proceso de
instrucción. Su papel será el de animar a los alumnos a relacionarse
positivamente y evitar estigmatizaciones culturales.
·
Habilidades de evaluación:
un profesor eficaz es consciente del nivel de aprendizaje de cada
alumno. Para ello sabe usar adeacuadamente las herramientas de evaluación, y
así conocer los puntos débiles y fuertes de sus estudiantes. La evaluación a
pesar de que hoy en día es un sistema de comprobación, no debería de ser así.
La función óptima de la evaluación es conocer el estado de alumno para orientar
su instrucción. Para saber más sobre este punto puede entrar en el siguiente
enlace.
·
Habilidades tecnológicas:
las herramientas tecnológicas si son utilizadas correctamente supone un
aumento de la calidad educativa. Por esto los buenos profesores tienen
conocimientos y están al día de las nuevas tecnologías que fomentan el ambiente
educativo. También es importante que el maestro se encargue de familiarizar a
los alumnos con dichas tecnologías.
CONCLUSIONES
Ahora que conocemos las cualidades, observamos que existe una gran
cantidad de exigencias para ser un buen profesor. Parece casi imposible que una
sola persona sea capaz de reunir todos estos requisitos. Pero ser profesor es
una profesión de gran responsabilidad, y no nos podemos permitir que no de la
talla.
El profesor es una figura central en el desarrollo de la instrucción y
de la educación del alumnado. La consecuencia de un mal profesor, incluso uno
que no sea bueno, implica que algunos de sus alumnos no van a desarrollar todo
su potencial. Es por ello, tan importante, cuidar de cada uno de los alumnos.
Algunos investigadores actuales, afirman que un suspenso en una clase, es
responsabilidad del profesor y no del alumno. El mundo de la educación está
evolucionando y se están introduciendo diversos cambios.
El sistema educativo actual proviene de una forma de evaluar y educar
en masa para seleccionar al más válido para un puesto de trabajo. Se trata de
un sistema «taylorista«. ¿A qué hace referencia este concepto? Con la
revolución industrial comenzó la especialización de puestos de trabajo, de este
modo, se necesitaba gente capacitada y especializada. Así pues, lo que
predominaba no era tanto el desarrollo del alumno como persona, sino su
conocimiento. Afortunadamente, esto está cambiando y ahora el alumno es tenido
en cuenta como un ente individual y no solo como la parte de un grupo.
Por otro lado, no ignoremos que, si queremos profesionales de calidad,
necesitamos una formación para profesores que también sea de calidad. Es cierto
que la actitud es muy importante, pero no lo son menos los conocimientos y las
habilidades adquiridas, de ahí que la inversión en educación sea una de las
mejores inversiones de futuro que puede realizar una sociedad.